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jueves, 14 de septiembre de 2023

Listado de técnicas para la Gestión de Riesgos

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En el artículo anterior "Normativa relacionada con la gestión del riesgo", mencioné que las diversas normas ISO que definen las distintas disciplinas de los sistemas de gestión recomiendan consultar las normas ISO 31000 "Gestión del riesgo. Directrices" e ISO/IEC 31010 "Gestión del riesgo. Técnicas de evaluación del riesgo" para respaldar la demostración del cumplimiento del requisito de gestión del riesgo, un requisito común a todos los sistemas de gestión que pueden implementarse en la empresa.

Debido a la dificultad de aplicar una determinada metodología para llevar a cabo de forma eficiente la identificación, evaluación y toma de decisiones en relación a los riesgos y oportunidades (proceso de riesgos) que se pueden dar en una organización se puede consultar la guía  ISO/IEC 31010 "Gestión del riesgo. Técnicas de evaluación del riesgo". Dependiendo la tipología de riesgos que se necesiten gestionar y de la actividad que se necesite controlar, se deberá aplicar una u otra técnica. 

En este artículo, les proporcionaré una lista junto con breves descripciones de las diversas técnicas recomendadas en la norma ISO/IEC 31010 "Gestión del riesgo. Técnicas de evaluación del riesgo". El objetivo es ayudarles a identificar la técnica más apropiada para aplicar en la gestión de los riesgos asociados a su proyecto, actividad o proceso, buscando la máxima efectividad y eficiencia."

Mi propósito es publicar un artículo semanal que explique cada una de estas técnicas aplicadas a la gestión de riesgos en sistemas de gestión, acompañadas de un ejemplo práctico para ilustrar su aplicación. Si te interesa, te invito a seguirme en mis redes sociales en Linkedin y Facebook para recibir notificaciones cuando publique un nuevo artículo. Además, mantendré este artículo actualizado con enlaces a las publicaciones individuales que detallarán cada una de estas técnicas.

En la siguiente tabla se pueden visualizar las 31 técnicas propuestas por la norma ISO IEC 31010 "Gestión del riesgo. Técnicas de apreciación del riesgo":


A continuación se proporciona una pequeña explicación para cada una de las técnicas listadas anteriormente:

1. Lluvia de ideas. Esta técnica se utiliza para identificar una gran cantidad de riesgos potenciales, organizando sesiones estructuradas con preguntas específicas, registrando y documentando todas las ideas, clasificando y priorizando los riesgos, y luego realizando un análisis detallado de los mismos. Finalmente, se desarrolla un plan de mitigación y gestión de riesgos. Esta técnica debe completarse con otras técnicas y análisis para obtener una metodología eficiente y efectiva.

2. Entrevistas en estructuradas o semiestructuradas. Estas técnicas son especialmente útiles para identificar los riesgos. En las primeras se utilizan preguntas predefinidas para obtener respuestas comparables, mientras que las entrevistas semiestructuradas combinan preguntas específicas con otras abiertas para fomentar la creatividad. Ambos métodos ayudan a recopilar información valiosa de las partes interesadas y expertos, facilitando la identificación y evaluación de riesgos.

3. Técnica Delphi. Esta técnica consiste en obtener opiniones de un grupo de expertos de manera anónima y en múltiples rondas. Los expertos responden preguntas relacionadas con riesgos, y sus opiniones se agregan y retroalimentan en cada ronda. El proceso se repite hasta que se alcance un consenso o coincidencia en sus opiniones, y luego se utiliza esta evaluación colectiva para informar la toma de decisiones en la gestión de riesgos.

4. Listas de verificación. Esta herramienta consiste en una serie de preguntas, ítems o criterios específicos relacionados con un proyecto, proceso o actividad. Estas listas se utilizan para guiar y estructurar el proceso de identificación y evaluación de riesgos. Las preguntas en la lista están diseñadas para ayudar a los equipos de gestión a considerar una amplia gama de posibles riesgos y factores relacionados con el contexto específico en el que se aplican.

5. Análisis Preliminar del Peligro (APP). Esta técnica consiste en identificar, caracterizar y evaluar los peligros potenciales en proyectos o actividades. Se priorizan los peligros en función de su probabilidad e impacto, y se desarrollan estrategias de control y mitigación para prevenir incidentes y accidentes. Esta técnica se enfoca en la prevención al identificar y abordar riesgos antes de que se conviertan en problemas reales.

6. Los Estudios de Peligro y Operatividad (EPO o HAZOP) son una técnica sistemática en la gestión de riesgos utilizada para identificar y evaluar peligros y riesgos en procesos industriales. Se forma un equipo multidisciplinario que examina nodos críticos del proceso, genera posibles desviaciones o condiciones peligrosas, evalúa las consecuencias, identifica salvaguardias y documenta los resultados. El objetivo es prevenir accidentes y garantizar la seguridad en industrias como la química, petroquímica y farmacéutica.

7. Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPCC). Esta técnica se utiliza principalmente en la industria alimentaria para garantizar la seguridad de los alimentos. Implica identificar peligros, establecer puntos críticos de control, definir límites críticos, monitorear, tomar acciones correctivas, verificar y documentar para prevenir riesgos para la salud pública.

8. Valoración del riesgo ambiental. El uso de esta técnica implica evaluar los posibles impactos negativos en el medio ambiente y la salud humana mediante diversas técnicas como la evaluación toxicológica, evaluación de impacto ambiental, modelado y análisis cuantitativo, dependiendo de la situación y los datos disponibles. La elección de la técnica depende de la naturaleza del riesgo y los requisitos reglamentarios, y se requiere experiencia en el campo para realizar una valoración efectiva.

9. La técnica estructurada "¿Qué Pasaría Si?" (EQPS o "What If?") es utilizada en la gestión de riesgos y seguridad industrial para explorar posibles escenarios de riesgo mediante la formulación de preguntas hipotéticas sobre procesos o situaciones. En una sesión EQPS, un equipo multidisciplinario plantea preguntas del tipo "¿Qué pasaría si...?" relacionadas con un escenario específico, analiza las posibles respuestas, identifica causas y consecuencias de eventos hipotéticos, y propone medidas de mitigación si se identifican riesgos o problemas. Esta técnica fomenta la identificación de riesgos y la toma de decisiones informadas en industrias como la petroquímica y la manufactura.

10. Análisis de escenario. El uso de esta técnica implica identificar, describir y evaluar posibles situaciones futuras que podrían afectar a un proyecto o actividad. Se priorizan los posibles escenarios en función de su probabilidad e impacto, se desarrollan planes de respuesta y se monitorea continuamente para tomar decisiones informadas y prepararse para diversas circunstancias. Esta técnica es útil en situaciones de incertidumbre y cuando múltiples factores pueden influir en el resultado.

11. Análisis del impacto en el negocio (BIA) es una técnica de gestión de riesgos que evalúa cómo los posibles escenarios de riesgo afectarían a los procesos críticos de una organización. Se identifican procesos esenciales, se evalúa el impacto de eventos adversos, se establecen prioridades, se desarrollan estrategias de continuidad y se elaboran planes de respuesta. El BIA es fundamental para la planificación de la continuidad del negocio y la mitigación de riesgos.

12. Análisis de Causa Principal (ACP) es una técnica de gestión de riesgos y mejora de procesos que busca identificar las causas fundamentales de un problema o evento no deseado. Se inicia identificando el problema, se recopilan datos, se analizan las causas superficiales y luego se profundiza para identificar las causas raíz. El objetivo es desarrollar acciones correctivas efectivas para prevenir la recurrencia del problema y mejorar el desempeño. Esta técnica es fundamental para comprender por qué ocurren los problemas y no solo tratar los síntomas.

13. Análisis de modos y efectos de fallas (AMEF) y análisis de modos y efectos de falla y criticidad (AMEFC) son técnicas utilizadas en la gestión de riesgos. El AMFE se centra en identificar modos de falla, evaluar sus efectos, determinar causas y calcular la severidad, ocurrencia y detección de cada modo. El AMFEC es una extensión del AMFE que también considera la criticidad de los modos de falla en función de su impacto en la organización. Ambas técnicas ayudan a priorizar y abordar modos de falla para mejorar la calidad, seguridad y confiabilidad en diversos sectores, especialmente en la ingeniería y la manufactura.

14. El Análisis de Árbol de Fallas (AAF) es una técnica que implica varias etapas clave: primero, se identifica un evento no deseado; luego, se identifican todas las posibles causas relacionadas con ese evento. A continuación, se crea un diagrama jerárquico conocido como "árbol de fallas" para visualizar estas relaciones y se evalúan las probabilidades y consecuencias asociadas a cada causa. Posteriormente, se lleva a cabo un análisis de riesgos para priorizar las causas más críticas. Finalmente, se desarrollan estrategias destinadas a mitigar o reducir los riesgos. Se puede concluir que el AAF facilita la comprensión y abordaje de los riesgos al desglosar un problema en sus componentes y tomar medidas para prevenir o reducir eventos no deseados.

15. Análisis de árbol de eventos (AAE). Esta técnica se centra en identificar y analizar las secuencias de eventos que pueden conducir a un resultado deseado o no deseado. Comienza identificando un evento objetivo, luego descompone este evento en eventos básicos, construye un árbol de eventos para representar sus relaciones, evalúa las probabilidades y consecuencias de los eventos básicos, realiza un análisis de riesgos para identificar secuencias críticas y, finalmente, desarrolla estrategias de gestión de riesgos para prevenir o mitigar las secuencias no deseadas y promover las deseadas.

16. Análisis de causa y consecuencia. Esta herramienta implica la identificación de eventos no deseados y la posterior identificación de todas las posibles causas y consecuencias relacionadas con esos eventos. A través de una matriz que conecta las causas y las consecuencias, se evalúa la probabilidad e impacto de cada causa en la ocurrencia de las consecuencias, lo que ayuda a priorizar las causas más críticas. Posteriormente, se desarrollan estrategias de gestión de riesgos para prevenir o mitigar las causas más significativas y, por lo tanto, reducir el riesgo de que ocurran las consecuencias no deseadas. Esta técnica proporciona una visión clara de las relaciones entre las causas y sus efectos en el contexto de la gestión de riesgos.

17. Análisis de causa y efecto. Esta herramienta, también conocida como Diagrama de Ishikawa, es una gráfica utilizada en la gestión de riesgos para identificar y analizar las causas potenciales de eventos no deseados. Se crea un diagrama que organiza las causas en categorías, mostrando cómo influyen en el evento no deseado. A través de este análisis, se pueden priorizar las causas más relevantes y desarrollar estrategias de gestión de riesgos para abordarlas, contribuyendo así a la reducción de la probabilidad o el impacto del evento no deseado. La principal función de esta herramienta es la toma de decisiones en la gestión de riesgos.

18. Análisis de capas de protección (ACDP) es una técnica utilizada en la gestión de riesgos para evaluar y fortalecer las defensas y medidas de seguridad en un sistema o proceso con el objetivo de prevenir o mitigar eventos no deseados. Esta metodología implica identificar las capas de protección existentes, evaluar su efectividad, identificar debilidades y, posteriormente, fortalecer estas capas mediante mejoras tecnológicas, entrenamiento del personal y cambios en los procedimientos. El objetivo final es reducir el riesgo residual a un nivel aceptable.

19. Análisis de árbol de decisiones consiste en identificar un problema o decisión, listar las opciones disponibles, identificar los posibles resultados, asignar probabilidades a esos resultados, y representar todo esto en un árbol de decisiones. Luego, se realiza un análisis para calcular el valor esperado de cada opción, considerando los resultados y sus probabilidades asociadas. Esto permite tomar decisiones informadas al seleccionar la opción que maximice el valor esperado o se ajuste mejor a los objetivos de gestión de riesgos, especialmente en situaciones de incertidumbre.

20. Valoración de la confiabilidad humana (VCH) es una técnica para evaluar y cuantificar la influencia de los factores humanos en la ocurrencia de errores o eventos no deseados en sistemas o procesos críticos. Implica la identificación de tareas cruciales y factores humanos que pueden afectar su ejecución, evaluación de la probabilidad de errores, cuantificación de la confiabilidad humana, y desarrollo de medidas de mitigación si es necesario. Se suele utilizar en industrias como la seguridad industrial y la aviación para mejorar la seguridad y el rendimiento teniendo en cuenta los aspectos humanos en la gestión de riesgos.

21. El Análisis en Esquema de Corbatín es una técnica de gestión de riesgos que utiliza una representación gráfica similar a una corbata para visualizar y analizar eventos no deseados. En el centro se encuentra el evento no deseado, con causas potenciales extendiéndose hacia la izquierda y consecuencias hacia la derecha. Entre las causas y consecuencias se representan barreras de control o medidas de mitigación. Esta técnica ayuda a identificar y comprender las causas y consecuencias de eventos no deseados, evaluar la efectividad de las medidas de control y tomar decisiones informadas para gestionar riesgos de manera proactiva en diversos campos, desde la seguridad industrial hasta la salud y la seguridad laboral.

22. Mantenimiento centrado en la confiabilidad. Esta técnica Implica la identificación de activos críticos, el análisis de funciones y fallas, la evaluación de impacto, la selección de estrategias de mantenimiento específicas para cada activo y la implementación de planes de mantenimiento para garantizar la confiabilidad y disponibilidad de los activos. Esta técnica contribuye a prevenir fallas en activos críticos que podrían resultar en eventos no deseados en una organización.

23. Análisis fortuito (AF) y análisis de circuito fortuito (ACF) son técnicas de gestión de riesgos que se utilizan para analizar eventos fortuitos y accidentales en sistemas complejos, centrándose en la identificación de causas, secuencias de eventos y consecuencias que podrían llevar a incidentes no deseados. El AF se aplica de manera más general para eventos imprevistos, mientras que el ACF se enfoca específicamente en eventos relacionados con sistemas eléctricos. Estas técnicas ayudan a comprender y prevenir incidentes, especialmente en entornos industriales y de seguridad crítica, permitiendo la adopción de medidas preventivas y de mitigación.

24. Análisis de Markov. El Análisis de Markov es una técnica matemática utilizada en la gestión de riesgos para modelar sistemas con transiciones de estado aleatorias. Implica identificar estados posibles, definir probabilidades de transición entre ellos y crear una matriz de transición. Al resolver el sistema de ecuaciones de Markov, se obtiene el estado estable que muestra la distribución de probabilidades a largo plazo de los estados del sistema. Esta técnica es valiosa para analizar riesgos en sistemas donde las transiciones de estado son fundamentales y las decisiones futuras dependen del estado actual del sistema. Esa herramienta es especialmente útil en la evaluación de riesgos en sistemas complejos y dinámicos.

25. Simulación de Monte Carlo. La técnica de Simulación de Monte Carlo es una herramienta esencial en la gestión de riesgos que se utiliza para modelar y evaluar sistemas o proyectos en situaciones de incertidumbre. Implica la identificación de variables de entrada, la definición de sus distribuciones de probabilidad, la generación de miles de escenarios aleatorios, la ejecución de modelos utilizando esos escenarios y la recopilación de resultados. Esta técnica permite a los tomadores de decisiones obtener una representación probabilística de los posibles resultados y evaluar el riesgo asociado, lo que facilita la toma de decisiones informadas en entornos complejos y con incertidumbre.

26. Estadísticas y redes bayesianas. Las técnicas estadísticas permiten analizar datos históricos y evaluar la probabilidad de eventos futuros, mientras que las redes Bayesianas modelan relaciones de causa y efecto entre variables para comprender cómo los riesgos se propagan en un sistema.

27. Curvas FN. Las Curvas de Frecuencia y Severidad (Curvas FN) son una técnica utilizada en la gestión de riesgos para representar gráficamente la relación entre la frecuencia y la severidad de eventos adversos o incidentes. Son especialmente valiosas para evaluar riesgos al recopilar y analizar datos históricos, lo que permite comprender cómo la probabilidad de ocurrencia de eventos se relaciona con el impacto o severidad asociada. Esta información es útil para tomar decisiones informadas en la gestión y mitigación de riesgos.

28. Índices de riesgo son una técnica común en la gestión de riesgos que implica la creación de métricas cuantitativas para evaluar y comparar riesgos en una organización (actividad y/o proceso) o en un proyecto. Estos índices se basan en parámetros como probabilidad, impacto, severidad y frecuencia para medir y priorizar riesgos. El proceso incluye la identificación de riesgos, la definición de parámetros, la recopilación de datos, el cálculo de índices, la clasificación y la toma de decisiones informadas para la gestión y mitigación de riesgos, lo que facilita la toma de decisiones fundamentadas sobre la asignación de recursos y estrategias de mitigación.

29. Matriz de consecuencia y probabilidad es una técnica para evaluar y priorizar riesgos en función de la probabilidad de ocurrencia y las consecuencias asociadas. Implica identificar riesgos, definir categorías para probabilidad y consecuencias, calificar los riesgos en la matriz y priorizarlos según su ubicación en la matriz. Los riesgos con alta probabilidad y consecuencias significativas se consideran críticos y requieren atención prioritaria. es una herramienta efectiva para la toma de decisiones informadas sobre la gestión de riesgos en diversos contextos.

30. Análisis de costo-beneficio (CBA) es una técnica utilizada para evaluar la eficacia de las estrategias de mitigación de riesgos y la asignación de recursos en función de consideraciones económicas. Implica identificar riesgos, estimar costos y beneficios asociados con las estrategias de mitigación, y luego compararlos para determinar si la inversión es justificable desde una perspectiva económica. Se utiliza para tomar decisiones informadas sobre la mitigación de riesgos en función de su impacto económico.

31. Análisis de decisión de criterios múltiples (ADCM) es una técnica ampliamente utilizada en la gestión de riesgos y la toma de decisiones en situaciones donde se deben considerar varios criterios para evaluar opciones y seleccionar la mejor alternativa. Implica identificar opciones y criterios relevantes, asignar pesos a los criterios, evaluar y clasificar las opciones en función de los criterios y pesos asignados, y seleccionar la mejor opción. Esta técnica es valiosa cuando se deben tomar decisiones informadas sobre estrategias de mitigación de riesgos o la elección de alternativas en contextos de gestión de riesgos.


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viernes, 11 de agosto de 2023

Claves para implementar los indicadores de rendimiento

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Una de las herramientas más esenciales y ampliamente empleadas para monitorear y evaluar los procesos empresariales son los indicadores. Estos se erigen como pilares fundamentales en la implementación de un sólido sistema de gestión de calidad, ya que se exige el estricto cumplimiento de los estándares establecidos en la norma ISO 9001 en cuanto a seguimiento y medición. En esta norma, se hace hincapié en la inclusión de metodologías y sistemas que permitan medir con precisión la eficacia de los procesos organizacionales.

Si bien en artículos anteriores he abordado en detalle ejemplos de indicadores de rendimiento de los procesos (ver enlace); sus tipos y categorías (ver enlace) y la forma de diseñarlos adecuadamente (ver enlace), en esta ocasión me complace presentarles cómo se pueden implementar y las claves que se deben tener en cuenta para realizarlo.

La implementación efectiva de indicadores de proceso en un sistema de gestión de calidad basado en la norma ISO 9001 es un paso crucial para asegurar el logro de los objetivos organizacionales, la satisfacción del cliente y la mejora continua. Aquí te presento un desarrollo detallado de las claves esenciales para llevar a cabo esta implementación con éxito:

Comprensión de la norma ISO 9001. Antes de comenzar, es imprescindible tener un conocimiento sólido de los requisitos y principios establecidos en la norma ISO 9001. Esto permitirá a los equipos identificar qué procesos son críticos para la calidad y cómo los indicadores pueden ser aplicados estratégicamente. En las empresas, lo más habitual y sobre todo en el inicio de la implementación del sistema de gestión, que sólo la persona encargada del sistema es la única que dispone de los conocimientos de la norma. En ese caso, esta persona deberá dar lo mejor de sí en formar, comunicar y guiar a todos los trabajadores de la empresa para que comprendan la necesidad de implementar adecuadamente las diferentes metodologías descritas en el sistema de gestión. A partir de ahí, y con el tiempo, los trabajadores irán aprendiendo y acostumbrándose a los conceptos que deben aplicar en sus tareas cotidianas.  

Definición de objetivos claros. Establecer objetivos específicos y medibles es fundamental. Cada indicador debe estar alineado con los objetivos estratégicos de la organización y contribuir a la mejora continua de la calidad y la eficiencia. Como os he explicado en varias ocasiones, cada uno d elos procesos de la empresa, debe disponer de almenos un indicador de seguimiento y medición, de igual modo que cada objetivo debe tener asociado un indicador que nos permita evaluar y medir su cumplimiento. Es decir, todos los objetivos deben tener un indicador asociado, pero no todos los indicadores deben asociarse a objetivos. cada proceso, tarea o actividad de la empresa puede tener numerosos indicadores asociados.

Selección de indicadores relevantes. No todos los indicadores son igualmente adecuados para todas las empresas. Es necesario identificar los indicadores más pertinentes para cada proceso, que reflejen la eficacia, eficiencia y conformidad con los estándares. Para ello, es imprescindible la colaboración del conocimiento del responsable del proceso, el cual seleccionará aquellos indicadores que sean adecuados y útiles para medir la efectividad de las actividades específicas que se realizan en ese determinado proceso.

Establecimiento de metas realistas. Los objetivos asociados a cada indicador deben ser alcanzables pero al mismo tiempo exigir una mejora, sin desalentar y quemar a los equipos de trabajo. Para que un sistema de gestión sea efectivo, el punto de partida y llegada deben ser realistas y ajustados en cierta medida a la realidad, asumiendo y planificando los riesgos que puedan surgir al llevar a cabo las diferentes actividades que son necesarias para cumplir con dichos objetivos. En el caso que se establezcan metas inalcanzables el riesgo de incumplimiento aumenta, causando varios daños para la empresa que podrían eviarse como por ejemplo un aumento en los costes, aumento de la dedicación de los recursos de la empresa sin obtener beneficio a cambio, desalentar al personal... 

Recopilación y análisis de datos precisos. La recolección de datos precisa y confiable es esencial para la medición de los indicadores. Los procesos de recopilación y análisis deben ser consistentes y estandarizados para garantizar resultados confiables. Normalmente, el cálculo de los indicadores se muestra en una tabla. Los valores que se incluyen en la misma deben estar respaldados por datos verídicos y las fuentes deben incorporarse como anexos al cuadro de indicadores. Una de las comprobaciones que los auditores realizan es la de verificar la trazabilidad de los datos.

Fomento de la participación y responsabilidad. Involucrar a todos los niveles de la organización es esencial. Asignar responsabilidades claras para la recopilación, análisis y reporte de datos asegura un compromiso integral con el sistema de indicadores.

Presentación y comunicación efectiva. La presentación visual de los indicadores, a través de tableros de control u otras herramientas, facilita la comprensión y permite una toma de decisiones informada. La comunicación transparente a lo largo de la organización promueve la conciencia y el entendimiento. Los resultados de la medición del rendimiento debe ser una herramienta de mejora y no debe servir como un sistema de castigo hacia los trabajadores.

Monitoreo continuo y retroalimentación. La implementación de indicadores no es un proceso estático. Se debe realizar un monitoreo constante para evaluar el progreso y hacer ajustes según sea necesario. La retroalimentación regular ayuda a mantener el enfoque en la mejora continua. El seguimiento continuo de los valores de los indicadores permiten detectar posibles desviaciones y aplicar acciones correctivas para encauzarlos nuevamente. Por otro lado, en el caso de detectar que un indicador no refleja o no es útil para reflejar el funcionamiento de un determinado proceso, se variará o cambiará este indicador. En muchas ocasiones el contexto de la organización cambia y por lo tanto la información que necesitamos para analizar su seguimiento también puede variar.

Capacitación y desarrollo. Proporcionar la capacitación adecuada a los trabajadores involucrados en la recopilación y análisis de datos garantiza la integridad y calidad de la información. En función de la formación y experiencia que dispongan los empleados en realizar una determinada tarea, es más sencillo el control y la mejora de dicha actividad, así como la detección temprana de incidencias.

Promoción de la cultura de la Mejora Continua. Los indicadores de proceso no solo miden el rendimiento, sino que también impulsan la cultura de mejora continua. Reconocer y celebrar los logros obtenidos a través de la implementación de indicadores refuerza esta mentalidad.

En la tabla siguiente podéis visualizar en una tabla los diferentes puntos que se han tratado en este artículo:


La implementación de indicadores de proceso en un sistema de gestión de calidad basado en la ISO 9001 requiere un enfoque disciplinado y estratégico. Siguiendo estas claves, las organizaciones pueden transformar sus procesos internos, fortalecer su enfoque en la calidad y alcanzar niveles superiores de eficiencia y satisfacción del cliente.


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miércoles, 21 de junio de 2023

Ejemplo de Identificación y trazabilidad del proceso de fabricación

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Nos enfrentamos a uno de los conceptos de mayor relevancia dentro de la normativa, cuyos criterios se encuentran detallados en el Apartado 8.5.2 "Identificación y trazabilidad" de la norma ISO 9001:2015 "Sistemas de Gestión de Calidad. Requisitos". La correcta implementación de este punto asegura la efectividad y operatividad de su sistema de gestión de calidad. Por consiguiente, durante las auditorías, se destina un mayor tiempo a verificar este requisito en comparación con otros, no solo debido a la relativa facilidad de encontrar incumplimientos, sino también por su influencia directa en el adecuado funcionamiento de los procesos y en la calidad del producto y/o servicio final.

Ahora bien, ¿qué implica exactamente la identificación y trazabilidad? En este artículo realizaré una explicación más accesible e ilustraré este concepto con un ejemplo aplicado al proceso de fabricación de elementos prefabricados de hormigón (concreto).

Imaginemos una empresa dedicada a la fabricación de elementos prefabricados de hormigón, como pilares y cerramientos de fachada. Estas empresas son responsables de producir el hormigón necesario para elaborar estos elementos. 

El hormigón, en sí mismo, es una mezcla compuesta por diferentes materiales, tales como tierras de diversos tamaños, cemento, agua, aditivos, entre otros. Es importante destacar que, según la normativa vigente, estos materiales deben contar con el certificado del marcado CE, lo que garantiza su conformidad con los estándares de calidad y seguridad.

Una vez fabricado el hormigón, este es vertido en moldes especialmente diseñados que incluyen las correspondientes armaduras. Dichas armaduras están formadas por numerosas barras de acero, habitualmente de varios diámetros diferentes, y deben estar colocadas de acuerdo con los planos de fabricación y se ajustan a una pieza específica del conjunto. Una vez las armaduras están prácticamente montadas se colocan en los moldes, donde se incorporan otros elementos como pueden ser los separadores, los anclajes para mover la pieza una vez fabricada... 

El siguiente paso consiste en realizar un control de calidad de la armadura y del enconfrado antes de hormigonar y verificar que toda la armadura y componentes están según lo establecido en los planos de montaje. Si al realizar la verificación todo está conforme, se procede al hormigonado.

Una vez que el hormigón se ha fraguado y adquirido la resistencia necesaria, la pieza es extraída del molde para ser almacenada, habitualmente en un acopio al aire libre.

La identificación y trazabilidad juegan un papel crucial en todo este proceso. Cada lote de materiales utilizados en la fabricación del hormigón debe estar debidamente identificado y registrado, permitiendo un seguimiento riguroso y una trazabilidad eficiente. Esto asegura que se cumplan los requisitos de calidad y permite identificar y corregir cualquier desviación o no conformidad que pudiera surgir en el proceso.

Además, es esencial mantener un registro detallado de cada pieza prefabricada, incluyendo información como el lote de hormigón utilizado, las armaduras empleadas, los datos de fabricación y cualquier otro aspecto relevante. Esta información permite realizar un seguimiento exhaustivo de cada elemento y garantiza que se cumplan las especificaciones y requisitos establecidos, asegurando así la calidad del producto final y su trazabilidad a lo largo de todo el proceso de fabricación.

Para obtener el producto final deseado, que cumpla con los requisitos de calidad establecidos, así como con la geometría y composición diseñada por los calculistas, se deben seguir una serie de pasos detallados:

1. Identificación de los productos de partida. Es necesario conocer todos los detalles de los productos utilizados, incluyendo el lote, procedencia, fecha, calidad y los resultados de los ensayos correspondientes. Además, se deben contar con los certificados de calidad respectivos. Esta información permitirá tener un registro completo de los materiales utilizados en el proceso.

2. Obtención de los planos de montaje. Los planos de montaje contienen información crucial, como las especificaciones de las armaduras, recubrimientos, medidas geométricas, anclajes y todos los elementos necesarios para manipular la pieza. También indican el tipo de hormigón que se debe utilizar. Estos planos deben estar disponibles y ser seguidos durante todo el proceso de fabricación.

3. Identificación del tipo de hormigón. Es necesario determinar el tipo de hormigón que se utilizará para elaborar la pieza. Esto implica conocer sus propiedades y características específicas, así como asegurarse de que cumple con los estándares requeridos.

4. Control y verificación del encofrado. Antes de hormigonar, se debe realizar un control exhaustivo del encofrado y sus componentes estructurales. Esto garantiza que estén en condiciones óptimas y cumplan con los requisitos de seguridad y calidad establecidos.

5. Puntos de control y verificación. A lo largo del proceso de fabricación, se deben establecer puntos de control y verificación en diferentes etapas. Estos puntos aseguran que cada fase se realice correctamente y que se cumplan los estándares de calidad. Se deben documentar los resultados obtenidos en cada punto de control para llevar un registro preciso del proceso.

6. Identificación y verificación final del producto fabricado. Al finalizar la fabricación, es fundamental realizar una identificación y verificación exhaustiva del acabado y las características geométricas de la pieza. Esto implica asegurarse de que cumpla con los estándares de calidad establecidos y que se ajuste a las especificaciones del diseño.

En el siguiente esquema podéis visualizar cada uno de los pasos anteriores:



Una vez descrito el proceso, es importante destacar que la trazabilidad de la pieza implica identificar y documentar el control de cada etapa, desde el producto final hasta los componentes utilizados inicialmente. La trazabilidad se entiende como la "historia del producto y/o servicio". Cada paso del proceso debe contar con una identificación y un control documentado, lo cual garantiza un seguimiento detallado y preciso de la fabricación.

¿Cómo verifican los auditores la identificación y trazabilidad en un determinado proceso?

En el contexto anterior, los auditores verifican este concepto siguiendo un proceso riguroso. A continuación, se detallan las acciones que llevarían a cabo:

- Auditoría del proceso de fabricación. El auditor examinará minuciosamente todo el proceso de fabricación, asegurándose de que se siguen los procedimientos establecidos y de que se cumplen los estándares de calidad requeridos.

- Inspección en el acopio. Una vez en el área de almacenamiento de productos acabados, el auditor seleccionará aleatoriamente una o varias piezas para su evaluación. Utilizando la etiqueta de identificación, que puede contener códigos internos o una descripción clara, se identificará el cliente, el proyecto y la pieza fabricada.

- Solicitud de documentación. El auditor solicitará al responsable del acopio toda la documentación pertinente derivada de la fabricación de la pieza seleccionada. Esta documentación puede incluir:

- Certificados de los materiales de partida. Se verificarán los certificados que identifiquen el lote, partida, almacenamiento y los resultados de los ensayos de laboratorio realizados en los materiales utilizados.

- Certificados de calibración de equipos de medida. Se revisarán los certificados que demuestren la calibración adecuada de los equipos de medida utilizados en el proceso de fabricación, como balanzas para controlar la dosificación de los materiales.

- Planos de fabricación. Se examinarán los planos utilizados durante la fabricación para verificar que se siguieron las especificaciones establecidas.

- Fichas de control de calidad. Se revisarán las fichas de control de calidad que documenten la verificación de los diferentes puntos del proceso de fabricación.

- Certificados de calibración de prensas de hormigón. Se comprobarán los certificados que demuestren la calibración adecuada de las prensas de hormigón utilizadas para el control de calidad interno, así como los resultados de las resistencias obtenidas de los elementos fabricados.

- Ficha de verificación del producto final. Se analizará la ficha de verificación que registre los resultados y características del producto final.Coherencia y correlación de documentos: El auditor asegurará que todos los documentos estén debidamente correlacionados e identificados. Se verificará que la información en los documentos sea coherente y completa, evitando cualquier discrepancia o falta de información.

En  la siguiente tabla disponéis de la información mínima que deberían disponer de las etiquetas identificativas:


Todo el proceso de fabricación debe estar documentado y disponer de un registro donde se puedan relacionar todos los elementos necesarios del producto fabricado, como por ejemplo:

La identificación del producto debe estar relacionado con:
- La identificación del proyecto.
- La identificación de su plano de montaje.
. La identificación de los lotes de materiales que lo componen.
- La identificación del tipo de hormigón y lote por el que ha estado fabricado.
- La fecha de cada una de las fases por las que ha pasado para fabricarse.
- La identificación de los ensayos realizados ya sea de sus materiales, hormigón o producto acabado.
- La identificación del informe de control de verificación en cada una de sus fases.
- La identificación de los certificados y ensayos asociados a los materiales y sus lotes.
- La identificación del contrato y la oferta del proyecto, así como la documentación del mismo. 

Para ello, se requiere que en cada una de las fases del proceso de producción se registre toda la información.

En el caso de producirse una auditoría o inspección, el auditor suele ir al acopio a inspeccionar algún producto acabado, se fijará en la etiqueta del mismo y solicitará toda la documentación listada anteriormente para comprobar que todo está registrado y relacionado.

Es crucial solicitar a los proveedores toda la documentación necesaria para asegurar la trazabilidad completa del producto.

Además, es de vital importancia establecer procedimientos claros y bien definidos en el sistema de gestión de calidad de la organización. Cada punto de control que genere documentación debe ser correctamente establecido y normalizado. Todos los empleados deben comprender qué documentos deben completar, dónde archivarlos y qué nomenclatura e identificación utilizar. Es recomendable elaborar un procedimiento detallado que explique exhaustivamente todo el proceso.

Se sugiere realizar chequeos periódicos de manera regular, similar a como lo haría un auditor, en lugar de dejar todas las verificaciones para un mes antes de la auditoría externa. Esto evitará la necesidad de rehacer parte de la documentación justo antes de la auditoría.
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miércoles, 14 de junio de 2023

Definir el Alcance en la Gestión de Riesgos

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Para garantizar un adecuado control y gestión de cualquier proceso empresarial y/o proyecto, es fundamental definir su alcance. En este sentido, la norma ISO 31000:2018 "Gestión de riesgos - Directrices" proporciona orientaciones específicas en su apartado 6.3.2, titulado "Definición del alcance", con el fin de definir el alcance de la gestión de riesgos. Estas recomendaciones resultan imprescindibles para garantizar una implementación efectiva y coherente de dicho proceso dentro de la organización.

Debido a que el proceso de gestión de riesgos puede aplicarse a diferentes niveles, como estratégico, operacional, de programa, de proyecto u otras actividades, es fundamental definir de manera precisa el alcance considerado, los objetivos relevantes a tener en cuenta y su alineación con los objetivos generales de la organización. En este artículo os explicaré cómo definir el alcance de la gestión de riesgos tanto en un sistema de gestión como en un proyecto de ingeniería.

En la tabla siguiente podéis observar los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta para definir el alcance en la gestión de riesgos y que a continuación se explicarán en detalle:


¿Cómo definir el alcance de la gestión de riesgos de un sistema de gestión?

Definir el alcance de la gestión de riesgos de un sistema de gestión implica establecer los límites y las características específicas del proceso de gestión de riesgos en el contexto de ese sistema. En pocas palabras, consiste en determinar qué riesgos se incluirán y cómo se abordarán dentro del ámbito del sistema de gestión en cuestión.

Aquí hay algunos aspectos clave que se consideran al definir el alcance de la gestión de riesgos:

Identificación del sistema de gestión

Se debe tener claro sobre el sistema de gestión en el que se aplicará la gestión de riesgos. Por ejemplo, podría ser un sistema de gestión de calidad, un sistema de gestión ambiental o un sistema de gestión de seguridad de la información. Cada uno de ellos, dispone de unos procesos comunes que los hace fácilmente integrables, pero también disponen de procesos específicos asociados a una determinada disciplina (calidad, ambiental, seguridad...). 

Los criterios de evaluación de los riesgos, así como su identificación y planificación de las medidas de mitigación, deben ser específicas para cada disciplina. Por ejemplo, Los criterios para la evaluación de un riesgo asociado a un impacto ambiental son diferentes a los criterios definidos para evaluar un riesgo asociado a la peligrosidad de producirse un accidente laboral. 

Objetivos y metas

Es necesario establecer los objetivos y metas específicos que se desean lograr mediante la gestión de riesgos. Esto ayuda a enfocar los esfuerzos y recursos en los riesgos que son relevantes para alcanzar dichos objetivos. por lo tanto, ayudan a priorizar los riesgos en función de su relevancia.

Los objetivos del sistema de gestión pueden ser amplios y abarcar varios aspectos; en cambio, los objetivos específicos de la gestión de riesgos se centran específicamente en abordar los riesgos identificados. Estos objetivos deben estar alineados con los objetivos generales del sistema de gestión y contribuir a su logro.

Al definir objetivos específicos de la gestión de riesgos, se pueden establecer indicadores clave de rendimiento (KPIs) relacionados con la gestión de riesgos. Estos KPIs permiten medir y monitorear el progreso en la gestión de los riesgos identificados, lo que facilita la evaluación de la efectividad de las medidas implementadas y la toma de decisiones informadas.

Definir objetivos específicos de la gestión de riesgos ayuda a comunicar de manera clara y concisa qué se espera lograr en términos de la gestión de los riesgos. Esto asegura que todas las partes interesadas involucradas en el proyecto o sistema de gestión tengan una comprensión común de los objetivos y puedan contribuir de manera efectiva a su consecución. Estos objetivos como su seguimiento deben incluirse en el informe de gestión de riesgos que debe presentarse en las reuniones de la revisión del sistema como en las del seguimiento de los sistemas de gestión.

Por último, y no menos importante, al establecer objetivos específicos de la gestión de riesgos, se sienta una base para la mejora continua. 

Alcance del sistema: Se debe definir el alcance del sistema en términos de sus límites físicos, geográficos, organizativos y temporales. Esto ayuda a determinar qué actividades, procesos, áreas o unidades están incluidas en la gestión de riesgos.

Identificación de riesgos: Es importante especificar qué tipos de riesgos se considerarán dentro del alcance de la gestión de riesgos. Pueden ser riesgos internos o externos, riesgos relacionados con personas, tecnología, procesos, proveedores, clientes, entre otros.

Exclusiones: También es importante establecer las exclusiones, es decir, los riesgos que no se abordarán dentro del alcance de la gestión de riesgos. Estas exclusiones deben ser claras y documentadas adecuadamente.

Contexto y requisitos legales: Se deben tener en cuenta el contexto de la organización, además de los requisitos legales y regulatorios pertinentes para definir el alcance de la gestión de riesgos. Esto garantiza que se cumplan todas las obligaciones legales y se aborden los riesgos relevantes asociados.

Por lo tanto, el alcance de la gestión de riesgos implica delimitar qué riesgos se incluirán y cómo se gestionarán dentro del ámbito específico del sistema, considerando los objetivos, el alcance del sistema y los requisitos legales aplicables. Esto proporciona un enfoque claro y estructurado para abordar los riesgos y mejorar la capacidad del sistema de gestionarlos de manera efectiva.

Ejemplo práctico de cómo definir el alcance de la gestión de riesgos en un sistema de gestión ambiental basado en la norma ISO 14001:2015 en una empresa química:

Identificación del sistema de gestión ambiental. El alcance de la gestión de riesgos se establece dentro del sistema de gestión ambiental de la empresa química, el cual cumple con los requisitos de la norma ISO 14001. Esto incluye todas las actividades y procesos relacionados con la fabricación, almacenamiento, transporte y uso de productos químicos.

Objetivos. El alcance de la gestión de riesgos se define en función de los objetivos ambientales establecidos en el SGA. Por ejemplo, los objetivos pueden estar relacionados con la reducción de emisiones contaminantes, la gestión adecuada de residuos químicos, la prevención de accidentes ambientales y el cumplimiento de la normativa aplicable.

Alcance de las instalaciones y operaciones. Se establece que la gestión de riesgos se aplica a todas las instalaciones y operaciones de la empresa química. Esto incluye plantas de producción, áreas de almacenamiento, laboratorios, sistemas de tratamiento de aguas residuales, entre otros.

Identificación de riesgos ambientales en las operaciones. Se deben identificar los riesgos ambientales asociados con las operaciones de la empresa química. Esto implica considerar aspectos como la contaminación del suelo y del agua, la emisión de sustancias tóxicas o peligrosas, los posibles derrames o fugas, y los impactos en la salud humana y en los ecosistemas.

Cumplimiento legal y normativo. El alcance de la gestión de riesgos incluye los riesgos relacionados con el cumplimiento de las leyes y regulaciones ambientales aplicables a la empresa química. Esto implica identificar y gestionar los riesgos asociados con el incumplimiento de permisos, licencias ambientales, sustancias reguladas y requisitos de notificación.

Exclusiones específicas. Se establecen exclusiones específicas dentro del alcance de la gestión de riesgos. Por ejemplo, si ciertas operaciones o procesos están subcontratados a terceros, se debe definir claramente la responsabilidad y los requisitos de gestión de riesgos para esos proveedores externos.

¿Cómo definir el alcance de la gestión de riesgos en un proyecto de ingeniería?

Definir el alcance de la gestión de riesgos en un proyecto de ingeniería implica establecer los límites y las características específicas del proceso de gestión de riesgos en el contexto de ese proyecto. 

A continuación se definen algunos pasos que puedes seguir para definir el alcance de la gestión de riesgos en un proyecto de ingeniería:

Identificar los riesgos relevantes. Se comienza por identificar los riesgos potenciales asociados con el proyecto de ingeniería. Esto implica realizar un análisis exhaustivo de las posibles amenazas y eventos que podrían afectar el éxito del proyecto. Estos riesgos pueden incluir aspectos técnicos, de seguridad, financieros, legales, de recursos humanos, entre otros.

Analizar el contexto del proyecto. Se considera el entorno en el que se llevará a cabo el proyecto de ingeniería. Esto puede incluir factores como el marco legal o normativo, el entorno físico, las restricciones locales, los requisitos de seguridad y las expectativas de las partes interesadas. Estos elementos ayudarán a definir el alcance de los riesgos que deben ser considerados en la gestión.

Establecer los objetivos y límites del proyecto. Se deben definir los objetivos específicos del proyecto de ingeniería, así como los límites del mismo. Esto puede incluir la descripción de los productos o servicios entregables, las metas clave, los recursos disponibles y cualquier restricción importante. Estos elementos ayudarán a enfocar los esfuerzos de gestión de riesgos en el contexto del proyecto.

Definir las responsabilidades. Es importante establecer claramente las responsabilidades y roles de los miembros del equipo en la gestión de riesgos. Esto incluye identificar quiénes serán los responsables de identificar, evaluar y controlar los riesgos, así como de implementar las medidas de mitigación y contingencia correspondientes.

Determinar las exclusiones. Al definir el alcance de la gestión de riesgos, también debes identificar las exclusiones, es decir, los riesgos que no se abordarán dentro del alcance del proyecto. Esto puede incluir riesgos que sean considerados aceptables o aquellos que estén fuera del control del proyecto.

Documentar el alcance de la gestión de riesgos. Una vez se hayan definido todos los elementos anteriores, es importante documentar claramente el alcance de la gestión de riesgos en el proyecto de ingeniería. Esto puede hacerse en el plan de gestión de riesgos del proyecto, donde se describirán los riesgos incluidos, los límites establecidos y las responsabilidades asignadas.

Recuerda que la definición del alcance de la gestión de riesgos en un proyecto de ingeniería es un proceso iterativo y puede ajustarse a medida que el proyecto avanza y se descubren nuevos riesgos o cambios en el contexto. La comunicación efectiva con el equipo del proyecto y las partes interesadas relevantes es fundamental para asegurar una comprensión común del alcance y la gestión de los riesgos identificados.

Ejemplo práctico de cómo definir el alcance de la gestión de riesgos en un proyecto de ingeniería:

Identificación del proyecto. El alcance de la gestión de riesgos se establece para el proyecto de ingeniería en particular, como la construcción de un puente, una planta de energía o una infraestructura vial.

Objetivos del proyecto. El alcance de la gestión de riesgos se define en función de los objetivos del proyecto, como cumplir con los plazos establecidos, mantener el presupuesto asignado, asegurar la calidad del trabajo y garantizar la seguridad de los trabajadores y del público.

Alcance de las actividades. Se establece qué actividades y procesos específicos estarán cubiertos por la gestión de riesgos. Por ejemplo, si se trata de la construcción de un puente, el alcance puede incluir la planificación, el diseño, la construcción y las etapas de mantenimiento posteriores.

Identificación de riesgos. Se deben identificar los riesgos específicos asociados con el proyecto de ingeniería. Esto puede incluir riesgos relacionados con la seguridad en el sitio de construcción, la estabilidad del suelo, los problemas de suministro de materiales, los riesgos ambientales, los conflictos con las comunidades locales, entre otros.

Evaluación y priorización de riesgos. Se realiza una evaluación de los riesgos identificados para determinar su probabilidad de ocurrencia y el impacto potencial en el proyecto. Luego, se priorizan los riesgos en función de su nivel de riesgo, lo que ayuda a determinar las acciones necesarias para mitigarlos.

Plan de gestión de riesgos. Se desarrolla un plan de gestión de riesgos que incluye estrategias y medidas específicas para abordar los riesgos identificados. Esto puede implicar la implementación de controles de seguridad, la contratación de expertos en el manejo de riesgos, la capacitación del personal, el establecimiento de planes de contingencia y la asignación de responsabilidades claras.

Es importante destacar que este ejemplo puede variar dependiendo del tipo de proyecto de ingeniería y sus características específicas. Cada proyecto requerirá un análisis individual de los riesgos y la definición de su alcance de gestión de riesgos. Además, es fundamental contar con la participación de expertos en gestión de riesgos y otros profesionales relevantes para garantizar una gestión eficaz de los riesgos en el proyecto de ingeniería.

Alcance y planificación de la Gestión de riesgos

La definición del alcance y la planificación de la gestión de riesgos están estrechamente relacionadas y se complementan mutuamente en el proceso de gestión de riesgos. 

La definición del alcance establece los límites y los elementos que serán considerados dentro de la gestión de riesgos. Es decir, determina qué aspectos, actividades o áreas estarán incluidas en el análisis y la gestión de riesgos. Esto proporciona una base clara para identificar los riesgos pertinentes y establecer los objetivos y las metas de la gestión de riesgos.

La planificación de la gestión de riesgos se basa en la definición del alcance y tiene como objetivo establecer los procesos, las metodologías y los recursos necesarios para identificar, evaluar y gestionar los riesgos de manera efectiva. En esta etapa, se desarrolla un plan de gestión de riesgos que aborda cómo se llevará a cabo el análisis de riesgos, quién será responsable de cada tarea, qué herramientas y técnicas se utilizarán, y cómo se comunicarán los resultados y las medidas de mitigación.

La definición del alcance proporciona la base para determinar qué riesgos se deben considerar en el sistema de gestión, proyecto, proceso..., mientras que la planificación de la gestión de riesgos establece cómo se abordarán esos riesgos identificados. Ambos procesos son interdependientes y se llevan a cabo en conjunto para garantizar una gestión de riesgos efectiva.

Al planificar los riesgos se deben tener en cuenta las siguientes consideraciones:

- Los objetivos y las decisiones que se deben tomar.
- Los resultados esperados de cada etapa del proceso.
- El tiempo, la ubicación y las inclusiones y exclusiones específicas.
- Las herramientas y técnicas adecuadas para evaluar los riesgos.
- Los recursos necesarios, las responsabilidades asignadas y los registros a mantener.
- Las relaciones con otros proyectos, procesos y actividades.
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viernes, 9 de junio de 2023

Proceso de gestión de riesgos

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La gestión de riesgos en una organización se refiere al proceso de identificar, evaluar y mitigar los riesgos que pueden afectar el logro de los objetivos y el éxito de la organización. Es una disciplina que implica la identificación sistemática de los riesgos potenciales, la evaluación de su impacto y probabilidad, y la implementación de estrategias para controlar o reducir esos riesgos.

La gestión de riesgos es un proceso que involucra una serie de actividades secuenciales e interrelacionadas que deben llevarse a cabo. En este artículo, se describirán detalladamente las diferentes etapas y actividades necesarias para lograr una gestión efectiva y adecuada de los riesgos asociados a una empresa o proyecto.

Con el fin de establecer el proceso de gestión de riesgos, se toma como referencia el apartado 6 "proceso" de la norma ISO 31000:2018 "Gestión de riesgo - Directrices". Esta norma es ampliamente recomendada por las normas ISO que establecen los requisitos de los sistemas de gestión, ya que todas ellas hacen hincapié en la importancia de la gestión de riesgos como requisito fundamental.

En el siguiente esquema se muestra las diferentes actividades que son necesarias en el proceso:


Tal y como se describe en la norma de referencia, como en el esquema anterior, la gestión de riesgos de una organización está formada por las siguientes etapas:

Comunicación y consulta. Esta etapa implica establecer un proceso de comunicación efectivo para compartir información relevante sobre los riesgos tanto dentro como fuera de la organización. Se busca involucrar a todas las partes interesadas y fomentar la participación activa en la gestión de riesgos.

Definición del alcance y contexto interno y externo. Aquí se identifican y establecen los límites y la extensión de la gestión de riesgos en la organización. Se consideran tanto los factores internos, como la cultura organizacional, los recursos y los objetivos, como los factores externos, como el entorno empresarial, los requisitos legales y las expectativas de las partes interesadas. Normalmente, se aprovecha el misma matriz DAFO que se define para la organización para identificar el contexto de la organización, pero en algunas ocasiones se realiza una específica para la gestión de riesgos. En aquellos casos en que se esté realizando para un proyecto concreto y no para la organización, si que se deberá realizar una específica para ello.

Definición de los criterios del riesgo. En esta etapa se establecen los criterios para evaluar y comparar los riesgos identificados. Estos criterios pueden incluir la evaluación del impacto potencial, la probabilidad de ocurrencia, los límites de tolerancia y otros factores relevantes para la organización. Habitualmente se incluye en el procedimiento donde se explica la metodología a seguir en relación a la gestión de riesgos.

Evaluación del riesgo. Aquí se lleva a cabo la identificación, el análisis y la valoración de los riesgos identificados. Se busca comprender la naturaleza de los riesgos, sus causas y consecuencias, y evaluar su importancia relativa para la organización. Esto proporciona una base para la toma de decisiones informada sobre la priorización de los riesgos y la asignación de recursos para su gestión.

Tratamiento del riesgo: En esta etapa se selecciona un método de tratamiento apropiado para abordar los riesgos identificados. Esto implica desarrollar e implementar planes de tratamiento específicos para cada riesgo, que pueden incluir estrategias como la mitigación, la transferencia, la aceptación o la evitación de riesgos. Se busca reducir la probabilidad de ocurrencia de los riesgos, minimizar su impacto o encontrar formas de aprovechar las oportunidades asociadas con ellos. En la planificación se deben incluir la descripción de las acciones a realizar para mitigar el riesgo, los recursos necesarios, el responsable de llevarlo a cabo y el tiempo de ejecución previsto. Todos los aspectos que se deben tener en cuenta en la planificación deben irse ajustando a la realidad a medida que se va ejecutando.

Seguimiento y revisión: Esta etapa implica el monitoreo continuo de los riesgos y la efectividad de las medidas de tratamiento implementadas. Se revisan regularmente los cambios en el entorno empresarial y se actualizan los planes de tratamiento según sea necesario. Además, se lleva un registro adecuado de los riesgos, las acciones tomadas y los resultados obtenidos, y se informa de manera apropiada a las partes interesadas relevantes. En el caso de detectarse desviaciones o incidencias (no conformidades) se documentarán y se aplicarán las acciones correctoras oportunas para corregirlas y poder cumplir con los objetivos marcados en relación a la gestión de riesgos de la empresa.

Es importante destacar que estas etapas forman un ciclo continuo de gestión de riesgos, donde la información y los aprendizajes obtenidos en una etapa retroalimentan y mejoran las etapas posteriores. Por ese motivo existen flechas en el esquema. Si tras una re-evaluación del riesgo se determina que el plan de tratamiento del riesgo no ha servido para mitigar o eliminar el riego identificado, o bien se tendrá que definir un nuevo tratamiento o bien se deberá ir un poco más atrás y analizar de nuevo el riesgo y sus causas, con a finalidad de acertar en el muevo tratamiento a aplicar.

Por supuesto, y como pasa con los demás procesos de la empresa, el proceso de gestión de riesgos debe estar documentado e incluido en el sistema de gestión de la organización.

En los próximos artículos os explicaré en detalle cada una de las etapas anteriores definidas, ya que cada una requiere tener en cuenta varios conceptos, métodos y técnicas para poder desarrollarlos.
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martes, 23 de mayo de 2023

Libro: Guía para Auditores y Auditados de los Sistemas de Gestión

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Con la finalidad de ayudar a tanto a los auditores como a los auditados (empresas) a superar con éxito el proceso de auditoría se elabora esta guía. Las normas de referencia en las que se basa este libro de cómo realizar una auditoría basa el libro son las siguientes:

- ISO 19011:2018 “Directrices para la auditoría de los sistemas de gestión”.
- UNE-EN ISO/IEC 17021-1:2015 "Requisitos para la auditoría de los sistemas de gestión para la certificación".

Por otro lado, para cada una de las recomendaciones que se especifican en las dos normas anteriores, se realiza una detallada explicación, además de incluir ejemplos relacionados con las disciplinas de los siguientes sistemas de gestión:

- ISO 9001:2015. Sistema de Gestión de Calidad.
- ISO 14001:2015. Sistema de gestión ambiental
- ISO 45001:2018. Sistema de Gestión de Seguridad y Salud de los Trabajadores.

En este artículo, además de hacer una breve descripción de lo que podemos esperar de esta guía, se adjunta el índice y los enlaces de las diferentes plataformas de venta de libros donde se puede comprar, así como los formatos disponibles.




Sinopsis del libro:


El propósito de este libro es proporcionar la formación e información esencial que, junto con la experiencia, permita garantizar la competencia necesaria para llevar a cabo de manera adecuada todo el proceso de auditoría, tanto para los auditores como para los auditados. Por lo tanto, este libro está dirigido a:
 
- Los auditores.
- Las organizaciones que implementan los sistemas de gestión. Este documento ayuda a desarrollar sus propios requisitos relacionados con las auditorías.
- Las organizaciones que necesitan realizar auditorías de sistemas de gestión por razones contractuales o reglamentarias.
- Las organizaciones involucradas en la formación y/o certificación de los auditores o personas.

Los procesos de auditoría, sin importar su naturaleza, comparten fases en común. Éstas están definidas en la norma ISO 19011 "Directrices para la Auditoría de Sistemas de Gestión" como recomendaciones a seguir para quienes vayan a realizar una auditoría de los sistemas de gestión.

Al igual que cualquier otro proceso empresarial, la auditoría debe ser gestionada y planificada adecuadamente. Debido a su importancia, se explicará en detalle cómo realizar la programación de las auditorías por parte de la organización (auditado) y cómo realizar el plan de auditoría (auditor).

En este libro se explicarán todos los aspectos y conceptos que se deben tener en cuenta para realizar una auditoría, además de aportar ejemplos, técnicas, herramientas y metodologías específicas del proceso de auditoría, tanto desde el punto de vista del auditor como desde la empresa que va a ser auditada. Además se incluye una descripción detallada de cada una de las etapas que componen el proceso de auditoría, con consejos y recomendaciones prácticas y útiles tanto para el auditado como para el auditor.

Otro aspecto en el que se va a insistir es en la elaboración del informe de auditoría, cuya finalidad es la de ser la herramienta de mejora continua para la organización. En este libro se explicará cómo elaborar el informe, qué aspectos se deben incluir y como realizar su redacción.

Las organismos de certificación para poder acreditarse por una entidad oficial de acreditación y ejercer su actividad, necesitan tener implementado un sistema documental que evidencie el cumplimiento de los requisitos de la norma UNE-EN ISO/IEC 17021-1:2015 "Evaluación de la conformidad - Requisitos para organismos que realizan la auditoría y certificación de sistemas de gestión - Parte 1: Requisitos" para obtener la acreditación necesaria, además de ser recomendable que tengan implementado el sistema de gestión de calidad basado en la norma ISO 9001:2015. Por ese motivo, se ha decidido incorporar, en el capítulo 13 una explicación del contenido de los requisitos que se describen en la norma. Como se podrá apreciar, muchos de ellos son comunes a las recomendaciones descritas en la norma ISO 19011 "Directrices para la Auditoría de Sistemas de Gestión. Además, se incluye un ejemplo, a modo de orientación, sobre la posible estructura documental con un listado de los diferentes procedimientos, instrucciones y registros que evidenciarían el cumplimiento de los requisitos de la norma UNE-EN ISO/IEC 17021-1:2015.
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Finalmente, para acabar se proporcionan las herramientas para conocer si una empresa está certificada en algún sistema de gestión, y se enseña a comprobar las acreditaciones oficiales que disponen los organismos certificadores.


El índice de contenidos es el siguiente: 






Formatos y plataformas donde se puede comprar:


Todas las plataformas de venta de libros son de carácter internacional donde podéis comprar el libro de forma segura. Si haces clic en el nombre de la plataforma que te interese, tendrás acceso al enlace correspondiente.


Formato PDF

227 páginas A4

Todas las siguientes plataformas, una vez pagado el importe del libro, os podréis descargar el libro en PDF al instante. La compra se puede realizar desde cualquier parte del mundo, así como su descarga.


Plataforma Payhip (desde todos los países). La más económica.

Plataforma Bubok España (Aceptan todas las formas de pago)

Plataforma Bubok Argentina (Aceptan todas las formas de pago)

Plataforma Bubok México (Aceptan todas las formas de pago)

Plataforma Bubok Colombia (Aceptan todas las formas de pago)


En formato Ebook


Al realizar el pago se puede descargar el archivo de forma inmediata sin importar desde dónde se realice.

La longitud aproximada es de 479 páginas. El número de número de páginas es aproximado y se realiza mediante la estimación de las páginas pasadas en un Kindle usando ajustes que representan en gran medida a un libro físico.

En  Amazon España (Amazon.es) 

En Amazon México (Amazon.com.mx)

En Kobo próximamente


En formato papel


El libro se podrá adquirir en formato papel (tapa blanda) en Amazon en las siguientes tiendas:


Amazon España (Amazon.es) 

Amazon Estados Unidos (Amazon.com). Se envía a cualquier país.


Número de páginas: 361
Tamaño del libro: 6" x 9" (15.24 x 22.86 cm)
ISBN: 979-8394907708


Los enlaces a otros libros que os pueden interesar son los siguientes:


Guía de elaboración de un Manual de Calidad: procedimientos en base a la norma ISO 9001:2015


 Guía de la documentación del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en base a la norma ISO 45001:2018. 






En cada uno de ellos disponéis de la sinopsis del libro, el índice, los formatos, los precios y los enlaces a las diferentes plataformas de venta de libros clasificadas en función de los formatos disponibles. Para cada formato, excepto en formato papel que es exclusivo de Amazon, disponéis de varias alternativas de plataformas de venta de libros, con la finalidad que podáis escoger en función de las formas de pago que mejor se ajusten a vuestras necesidades.


Derechos de autor

Este libro, igual que los demás que he publicado, en cualquiera de sus formatos, están registrados los derechos de autor. Cualquier uso de distribución, venta o copia del libro queda totalmente prohibida.



Consultas, dudas y comentarios


Cualquier duda o comentario podéis poneros en contacto conmigo a través del formulario del blog, cuyo enlace es el siguiente: http://asesordecalidad.blogspot.com/p/contacto.html

Si estás interesado en comprar directamente conmigo, no dudes en ponerte en contacto. Además, si deseas adquirir más de un artículo al mismo tiempo, puedo ofrecerte un descuento especial. Esta oferta aplica únicamente a los formatos PDF y eBook.
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